Sobre la facilidad de Windows

Es curioso que en el imaginario popular Windows (específicamente Windows en su encarnación XP, que ha reinado imbatible durante años y aún ahora se resiste a desaparecer) pase por ser "amigable" y "fácil".


No puedo decir que el sistema en sí no sea fácil y amigable en ciertos aspectos. Lo es si nos limitamos a cosas básicas, pese a ciertas inconsistencias que comparte con otros (como la dualidad clic-doble clic a la hora de abrir elementos en según qué partes del sistema) o a que su sistema de paquetes sea farragoso y desorganizado. Vamos, que para instalar en Windows debes seguir un proceso largo a golpe de "acepto" y "siguiente", más contraseñas (o cracks si eres piratilla) y procurarte los programas cada uno en casa de su madre y de su padre.

Pero la madre del cordero nos la encontramos con los puñeteros y famosos "Drivers". Pese a que se vende como "plug&play" no todo en Windows (y mira que llevan años) es realmente plug&play. Y eso que los drivers se escriben siempre para Windows y muchas veces solo para Windows. Ponga usted a un señor o señora mayor no demasiado avezado en cuestiones informáticas a hacer funcionar una impresora cuyo driver no venga incluido en Windows (muchísimas de ellas) y sabrá lo que sienten quienes trabajan en Atención al Cliente de una empresa conflictiva. Sencillamente, instalar una impresora no del todo conocida en Windows XP supone un nivel de hackeo de 7, considerando 1 meter una tarjeta SD en una máquina de imprimir fotos de Alcampo y 10 el downgradear un Iphone antiguo.

En mi experiencia como pariente que sabe de informática y echa una mano en casas de tíos, suegros, amigos, etc, Windows XP es una fuente constante de fastidio y trabajo esclavo, ora actualizando Flash, ora arreglando desastres causados por adware, malware o borrados accidentales, desfragmentado de discos, arreglo de carpetas desaparecidas por un apagado a lo bruto, parcheados, crackeos (sí, confieso que alguna vez me lo han pedido), instalaciones, actualizaciones de programas, que si "me pone esto en la pantalla", etc, etc, etc.

En muchos casos he instalado Linux a estos familiares y amigos y de repente las llamadas y viajes para arreglar y afinar cosas van espaciándose cada vez más.

Pero si en algo destaca la dificultad inopinada de Windows XP es en la cuestión de los drivers. En Linux casi todos los drivers vienen ya incluidos, por lo que sí tenemos un verdadero Plug&Play. Cierto que hay veces en las que no todo es fácil y ahí quizá sí que los que no se manejan bien se perderían bastante. Pero en cuanto a dificultad real (no a costumbre, que es otro asunto) no veo mucho más difícil por ejemplo instalar hplip o usar hp-setup que buscar, seleccionar y descargar, instalar y configurar un driver Windows oficial en la página de HP. La misma instalación de los drivers es mucho más rápida en Linux. Y segura.

Y no digamos instalar el sistema en sí.

En fin. Con Windows 10 esto ha mejorado bastante, y ya incluyen tienda de aplicaciones. Pero XP, que curiosamente ha quedado como paradigma del sistema operativo fácil y amigable... pues de eso nada, monada.

Y bueno, de Mac también podríamos hablar. No es tan sencillo como se nos suele presentar. Más que nada porque el problema de las Ati antiguas en Linux, que no había manera, en Mac ocurre con mucho hardware no bendecido. Y si hablamos ya de reconocer formatos ajenos, desde NTFS a EXT3 o EXT4, nos puede dar la risa. Linux en cambio suele poder leer y escribir en cualquier cosa que le enchufemos.