Año nuevo, Linux de MACdera.

Glyphs, maravilla que solo existe para Mac :'(
Aunque quienes me conocen saben que siempre he echado pestes contra Apple y Mac, lo cierto es que mis inicios en la informática, en los 90s, fueron en el Mac. Exactamente en unos LCII que había en el aula de informática de la facultad de Bellas Artes en Barcelona. Recuerdo mi primera caja de diskettes, y...


Total, que luego me pasé a MS-DOS, luego Windows 3.11,  Windows 95, 98, Windows 2000, XP...  y al final, en 2010, empecé a usar Linux.

En la actualidad, por cuestiones profesionales (la creación de tipografías me resulta más sencilla en el Mac) tengo un ordenador con una manzanita en mi escritorio, al lado justo de mi portátil con Linux Mint XFCE, que es desde donde os escribo.

No os diré que me encanta el Mac. Me agrada controlar mi sistema, personalizarlo y contar con cierta flexibilidad para seguir adaptándolo. El Mac es justo lo contrario a esa filosofía. Pero luego están las manías y gustos de cada uno. No me gusta Apple, no me gusta ni el modelo ni sus valores hiperprivativos. No me gusta el Finder, no me gusta el Dock, no me gustan muchas otras cosas de MacOS. Quizá suene raro que un usuario de Linux anhele transformar MacOS en algo más parecido a Linux en lugar de al revés, pero así es. Sería feliz pudiendo usar Dolphin, Gwenview o xsane en mi Mac sin tener que emular nada...

Lo primero que instalé en este Mac Mini fue Inkscape, LibreOffice y otros programas multiplataforma. Así que cuando supe que en el Mac era posible utilizar casi directamente algunas utilidades y programas para Linux, me puse muy contento. Esto es posible, por ejemplo, gracias a Homebrew, que es una utilidad que permite ampliar nuestro MacOS con algunos paquetes de Linux, tal y como se puede hacer en un iPhone con el famoso Jailbreak.

En general, tener conocimientos sobre Linux me está sirviendo de mucho para entender mejor el Mac y solucionar algunas cosas.

Por ejemplo, pude añadir soporte lectura-escritura para NTFS sin necesidad de instalar ningún programa. ¿Cómo? Pues simplemente creando entradas ad hoc para mis particiones NTFS en un ¡fstab! ¡Sí! Un fucking fstab que creamos en /etc/:

--> Cómo crear un archivo FSTAB para lectura/escritura en NTFS desde el Mac.

Y ayer mismo me encontré con un problemilla al intentar abrir desde Photoshop imágenes descargadas desde mi Instagram. En el Mac aconsejaban abrir la imagen desde Vista Previa (un visor muy simplón que trae de regalo MacOSX) y volverla a guardar. Pero no funcionaba. Así que se me ocurrió que mediante Homebrew podría instalar imagemagick y a lo mejor... ¡Y, sí!

Resulta que en Linux existe un comando (convert) del cual ya he hablado aquí y aquí, y que sirve para hacer conversiones ultrarrápidas y cómodas entre formatos gráficos. Se pueden usar parámetros para controlarlo cosa fina... Pero aún sin ellos es hipercómdo:

convert imagenoriginal.xxx imagenfinal.yyy

y puedes pasar de cualquier formato a cualquier otro. También sirve para crear pdf desde imágenes:

convert *.jpg documentito.pdf

Para desmenuzar una imagen psd en sus diferentes componentes (capas):

convert imagen.psd imagen01.jpg

o

convert imagen.psd imagen01.tiff

O descomponer un pdf:

convert documentito.pdf imagen01.jpg

Pues lo bueno es que ¡funciona bien en el Mac! En un terminal, escribe

sudo brew install imagemagick

para instalarlo. Y luego ya lo puedes usar.

Pero lo más curioso es que conocer Linux y estar acostumbrado a usarlo como único SO para el día a día me está sirviendo para no tener tanta tirria al sistema del Mac. Creo que gracias a ello se me ha hecho mucho más suave la adaptación a MacOSX, que aún con todas las capas y añadidos que ocultan sus tripas, tiene más parentesco con Linux que con Windows.

En mis tiempos de Windowsero acérrimo (que también los tuve) creo que acostumbrarme al Mac se me habría hecho mucho más cuesta arriba.