¡Hay un Mac en mi mesa!

Después de años refunfuñando y casi llegar a ser Hater de Honor, hace unos días estrené Mac. Al final he tenido que pasar por el aro. 

Es decir: si quiero dedicarme profesionalmente al diseño gráfico, Mac sigue siendo la referencia. Concretamente, es en mi caso una sola aplicación, Glyphs, la que me obliga en cierto modo a pasarme a Mac. Cierto que existe FontForge y lo he usado más de una vez con resultados más que aceptables. Pero el Kerning en Glyphs es mucho más sencillo, y quizá en el caso de la tipografía, estamos ante un negocio de Mac casi en exclusiva. Por no decir que seguramente en cualquier empresa para la que acabe trabajando deba usar Mac. Parece lógico prepararse.

El aparato es un Mac Mini con un Core2Duo a 2,4GHz, 8 GB de RAM y un disco SSD. No está mal, comparado con mi portátil actual, que solo tiene 4GB de RAM y es un Sony VAIO con otro Core2Duo.
Como siempre he sido "un tanto reticente" al Mac por decirlo de forma suave, el que este aparato esté un poco desastrado casi me gusta, lo hace ver más asequible.
El problema que tiene es que el ventilador va a toda marcha metiendo más ruido que p'a qué. Y no le funciona la deuvedera.
Debo decir que después de estar trabajando tanto tiempo con Linux como único sistema operativo, y pese a las cosas arbitrariamente limitadas que el MacOSX tiene en comparación, me está resultando mucho más natural de lo que pensaba usar el Mac. De hecho me resulta muy parecido a Linux en el uso. Más que Windows 10, que también uso de vez en cuando.

Y hasta me ha encantado descubrir que hay un montón de paquetes Linux/GNU instalables en MacOSX, por ejemplo a través del proyecto Homebrew. Ya podían hacer algo al revés, como Wine para Windows, pero de Mac (a ver si Darling avanza...]
En fin, que ahora toca trabajar en diseño y esta maquinita me ayudará en la tarea.
Pues eso, que me apetecía contároslo