Haciendo las paces con GIMP

El refranero castellano tiene siempre una frase para ilustrar cualquier pensamiento. En ocasiones he hablado en mi otro blog del nunca suficientemente conocido "efecto Dunning-Kruger". Pero el refranero lo resume en un redondo "Nunca digas 'de esta agua no beberé'".


Y sin ninguna vergüenza lo reconozco: tras mi anterior post explicando mi odio visceral por la interfaz de Gimp, bastó una corta conversación con mi amigo y próximamente coautor de este vuestro blog Jairo Benítez para poder comprobar por mí mismo que con unas pequeñas modificaciones Gimp pasaba de diablo a persona normal.

Sigue sin ser mi programa favorito y creo que aún debe mejorar en varios aspectos. Pero del primer Gimp con menús ocultos vete a saber dónde y opciones extrañas hemos pasado a un programa bastante moderno y muy versátil, que incluso sin necesidad del paquete Gimpshop puede adoptar, por ejemplo, los ya universales atajos de teclado de Photoshop.

Para Mint hay un repositorio que te actualiza Gimp a la última versión aún en fase RC (previa al lanzamiento oficial) pero bastante estable, y lo que en esta versión viene ya de fábrica (básicamente, botones y atajos más estándar/más photoshópicos) se puede añadir a la antigua versión 2.8 mediante archivos de preferencias.

Ahora mismo hace ya un tiempo desde que probé todo esto, por lo que en estos momentos no recuerdo qué apliqué y de dónde exactamente lo saqué. Pero como acabo de reinstalar Mint, probablemente en unos días vuelva a actualizar Gimp según aquel PPA y os explicaré los pasos aquí con mucho gusto.