Las conexiones de mi viejo VAIO

Sí, tengo el portátil lleno de mierda algo polvoriento.
En realidad uso otro teclado (completo) y un ratón.

Desde hace unos años tengo un viejo VAIO VGN-FZ21Z que se vino desde Málaga. Se lo cambiamos a una amiga por un cuadro (una hermosa vista de Málaga pintada por mi mujer) y ambas partes quedamos muy satisfechas.

El portátil se porta (valga la redundancia) bastante bien pese a sus años, y su core2duo todavía aguanta el tipo con Chakra Linux y Linux Mint, en sendas instalaciones que alterno.

Y todavía me sigue sorprendiendo.


Mi proyección en Sargadelos-Ferrol.
Hace unos meses di una conferencia sobre la Historia de la Caligrafía en Galería Sargadelos y como siempre me llevé mi portátil para proyectar las diapositivas de LibreOffice que tanto trabajo me dio preparar.
El caso es que al llegar allí me encontré con que el proyector era increíblemente antiguo. Como única entrada de vídeo tenía un cable mini-DIN y algunos RCAs. Nada de VGA ni por supuesto HDMI.
Como mi portátil tiene bastantes salidas de vídeo, pensé "bueno, será cuestión de buscar un adaptador". El caso es que estuve buscando durante varios días y solamente encontraba adaptadores fake HDMI a RCA y poco más. En la última hora antes de la conferencia me pateé Ferrol entero buscando adaptadores, ordenadores prestados, proyectores... nada. Parecía que iba a tener que proyectar mi conferencia con la pantallita del portátil o si acaso ir a buscar la televisión de mi suegra y plantarla en la sala de conferencias. El aparato parecía totalmente inútil como proyector.

En fin, resignado ya, se me ocurrió buscar en el proyector alguna tapa oculta que escondiese alguna otra conexión inesperada... y de repente veo que el cable mini-DIN es en realidad un cable S-VÍDEO, justo como el que tiene mi querido VAIO al lado de la conexión VGA. ¡¡SOLUCIONADO!!

Me sorprendió muchísimo saber que TAMBIÉN contaba con esa vetusta conexión. Conexión que jamás antes me había funcionado decentemente. Mi temor ahora era que Chakra Linux tampoco supiera detectar el proyector o que el proyector no se entendiera con el sistema del pingüino. Fueron momentos de sudor frío corriendo por mi cara.

Pero no. Chakra Linux en mi VAIO no tardó nada en detectar y configurar correctamente el proyector. Eso sí, la calidad de proyección era ridícula, porque el proyector era tan antiguo que los píxeles se veían  desde lejos y el tamaño máximo de proyección no llegaba a los tres metros de ancho. Pero pude proyectar mi presentación y encima con un estupendo modo dual en el que la imagen del portátil mostraba miniaturas que se complementaban con una proyección a pantalla completa de cada diapositiva.

Ilustración de mi mujer sobre
mi conferencia de enero.
Creo que en parte pude salir del atolladero gracias a Linux, que hizo facilísimo el entendimiento entre los dispositivos. Pero el mérito en este caso se lo doy a los ingenieros de Sony, que en su momento decidieron que era buena idea dotar a mi venerable portátil de todas las salidas de vídeo estándar: S-VIDEO, VGA y HDMI.


Por cierto. Repito la presentación sobre HISTORIA DE LA CALIGRAFÍA en el ATENEO FERROLÁN el próximo día 30 de octubre de 2015, a las 19,30 de la tarde. Estáis todos invitados a venir.