Se apaga XP (I) - Pre-preliminares del salto a Linux.

Hace unos meses se armó cierto revuelo en este mundillo porque Hasefroch, tras 13 años, daba por finalizado el período de soporte técnico de Windows XP.

No es XP. Es DNE: Debian Nostalgic Edition.
Yo he sido usuario de esa versión de Windows hasta 2010, cuando conocí Linux. Aunque mucha gente hoy reniegue, XP ha sido todo un hito en la informática personal. Su extraordinaria longevidad ha hecho que XP fuese competencia y lastre para las siguientes versiones de Windows. Su éxito eclipsó tanto los siguientes lanzamientos de Windows que Microsoft tuvo que ofrecer "downgrade" oficial para los objetores de Windows Vista al poco de salir. XP tuvo una enorme facilidad para aceptar "de todo" tanto en cuanto a hardware como en cuanto a software y logró hacer confluir las líneas basadas en MS-DOS y NT (New Technology) en un mismo sistema, algo que no había logrado ni ME ni Windows 2000. El caso es que una enorme cantidad de gente se resistió a Vista, a Windows 7 y hasta a Windows 8 porque todavía tenían XP vivito y coleando en sus equipos.


Pero Microsoft por fin decidió hacerle la eutanasia, seguramente porque las ventas de sus sistemas operativos más modernos se veían mermadas por la enorme popularidad, aún en nuestros días, de un sistema lanzado en 2001.


Se recomendó por activa y por pasiva migrar a otros sistemas más modernos. La "caducidad" de XP significaba que los ordenadores serían mucho más sensibles a ataques. Según parece aún no ha llegado, dos meses después, ese gran ataque previsible que dejará a XP inservible. Pero es que realmente tampoco ha llegado todavía el verdadero fin del soporte oficial. Por una parte los fabricantes de antivirus siguen protegiendo al veterano de la familia Windows. Y Microsoft se vio obligada a sacar todavía algunos parches más tras la anunciada obsolescencia. Como curiosidad, circula por ahí un truquito para prolongar el soporte oficial hasta 2019...

No obstante poco a poco los usuarios van dejando XP. A un ritmo mucho más lento del previsto, pero inexorable. Y pese a que no está siendo la opción mayoritaria, un porcentaje de usuarios de XP se está pasando a Linux.

Ha habido un montón de artículos en revistas, foros y blogs sobre ese cambio de XP a Linux. Entre ellos manuales detallados y tutoriales. Pues bien. Aquí me gustaría ayudar a quienes os lo estáis pensando a decididiros por Linux frente a otras posibilidades. Al fin y al cabo este blog se llama Linux de Madera, ¿no?

¡¡¡¡¡POR QUÉ, XP, POR QUÉ TE VAS?????

Sé que puede resultar fastidioso, porque al fin y al cabo tu ordenador con Windows XP aún funciona. Pero básicamente hay tres razones para cambiar a Linux:
  1. No es broma: Windows XP cada vez será menos seguro. No es que Windows XP precisamente destacase por su seguridad. Pero un día ni el mejor antivirus te podrá proteger, pues digamos que al desaparecer las actualizaciones de seguridad es como si tu Windows quedase al fresco, a la intemperie.
  2. Al instalar un Linux actual veras que tu ordenador REVIVE. Windows XP es un sistema lanzado en 2001. Ha quedado obsoleto en muchos aspectos, pese a que siga "dando guerra". Un sistema operativo moderno, por ejemplo, reconoce automáticamente todo el hardware sin que sea necesario instalar drivers externos, se conecta automáticamente a las redes WIFI... Además, las versiones de Linux adecuadas para un PC antiguo consumen muy poca memoria, ocupan muy poco disco duro y van tan ágiles que tendrás la maravillosa sensación de que tu ordenador revive, que comienza una segunda juventud.
  3. No tienes NADA que perder. Un Linux actual puede probarse primero en modo LIVE (Live DVD, por ejemplo) y comprobar así si todo funciona correctamente antes de instalar. Pero además Linux te permite instalar el nuevo sistema al lado de tu Windows para que no sólo no pierdas ni un mísero archivo de texto o foto, sino que conservarás tu Windows para poder ir haciendo la transición poco a poco. Linux es capaz de acceder perfectamente a tu disco de Windows y de hecho podrás crear accesos directos (enlaces) a tus carpetas de fotos, música, etc. Desde Windows también es posible acceder a tu disco de Linux, pero es más complicado.
Este perrico ya se ha cambiado.
Aparte de todo esto los sistemas GNU-Linux son más fáciles de mantener o para ser exactos, "más difíciles de estropear", y si no quieres, tampoco es imprescindible actualizar el sistema cada poco. En realidad hasta eso es más sencillo. A diferencia de Windows, que te incordia recordándote constantemente la necesidad de actualizar tal o cual programa y te intimida con diálogos en primer plano para que actualices el sistema, y que cada actualización supone al menos un reinicio, en Linux actualizar no es más que pulsar un icono e introducir la contraseña. Puedes seguir trabajando mientras se actualiza todo el sistema y luego se aplican las actualizaciones inmediatamente sin necesidad de reiniciar. Por supuesto en Linux no tendrás que instalar antivirus. Pero es que además ni siquiera tendrás -prácticamente- que instalar programas. Todo viene ya por defecto, desde la suite ofimática LibreOffice hasta el navegador Firefox, el reproductor VLC, Flash, los plugins...

En realidad esto es porque yo te voy a recomendar solamente dos distribuciones "que vienen con todo": Linux Mint y Manjaro Linux.

EL CAMBIO. PRE-PRELIMINARES
Lo primero que deberías saber es qué tipo de ordenador y Windows tienes. Y si tienes o no Windows XP. En tu escritorio de Windows basta con hacer
Funciona mejor si no arrancas
las teclas del teclado.

y aparecerá un cuadro de diálogo con la versión de Windows y las características del equipo.

Fijaos abajo, memoria y procesador.


Si tienes un procesador a partir de Pentium 4 o Athlon/Sempron de 32 bits, puedes seguir esta guía.

Si tienes algo más antiguo, como un Pentium II o Pentium III, un K6-II o así, deberías pensar en una distribución ultraligera, como Puppy Linux, Slitaz o quizá aventurarte con Crunchbang o Lubuntu o cualquier otra distro ligera o para PCs antiguos. En internet puedes encontrar guías para estos casos desesperados.

Y si tienes la suerte de tener un ordenador con un procesador de 64 bits podrás instalar cualquiera de los sistemas propuestos también en su versión de 64 bits, incluidos los que tienen Cinnamon, KDE o Unity, con lo que aprovecharás toda la potencia que en parte desperdiciaba tu Windows XP de 32 bits. 


TARJETAS ATI ANTIGUAS
¿Qué tarjeta tengo? Uf... En Windows prueba
Everest o mejor, una alternativa freeware
que
te dirá qué hardware tienes.
  • Si tu ordenador tiene una tarjeta gráfica Intel es muy probable que no tengas ningún problema con los controladores para Linux.
  • Si tu ordenador tiene una tarjeta gráfica Nvidia normalmente tampoco tendrás muchos problemas. Si no es muy antigua podrás incluso utilizar drivers propietarios, que ampliarán sus prestaciones.
  • Si tu ordenador tiene una tarjeta gráfica ATI ahí sí que tienes que andar con cuidado. Las ATI antiguas a veces dan muchos quebraderos de cabeza, porque los drivers libres no van bien y los propietarios no funcionan a partir de determinadas versiones del kernel Linux. En estos casos, o cambias de gráfica o buscas una distro especializada en hardware antiguo como Slitaz o Puppy. La manera de saberlo es arrancar con el live-CD. Si funciona bien, adelante. Si además Manjaro te da la opción de arrancar con los drivers propietarios y todo va sobre ruedas, ¡enhorabuena!

Como el artículo ya empieza a ser casi un libro, voy a dividirlo en varias partes (dos por ahora) para que no creáis que no actualizo el blog. Es que este artículo y los otros dos que estoy preparando me están quedando demasiado largos.

En la segunda parte de este artículo hablaré de las distros que a mí me parecen más adecuadas para iniciarse en Linux como compañero (y futuro sustituto) de XP con cierto éxito aunque no seas un experto.