Linux (no) es para frikis (I)

Cuidadín...
Linux es un sistema operativo que está muy presente en nuestras vidas. Lo creáis o no Linux está en la mayoría de dispositivos "inteligentes" desde teléfonos móviles, controladores para aparatos como lavavajillas, DVDs, coches... Linux mueve la mayor parte de webs que utilizáis (incluido este blog) y la mayoría aplastante de mainframes y superordenadores. Está en todas partes. Nos rodea hasta tal punto que si algún día Skynet llega y las máquinas se rebelan contra los humanos, será corriendo Linux. Y podemos darnos por jodidos: no será fácil encontrar una puerta trasera, un bug o una debilidad que explotar para destruir el gran cerebro tras los robots.

Pero no nos engañemos. Este tampoco será el año de Linux en el escritorio. En cuanto a ordenadores personales, "caseros", sean netbooks, portátiles o semitorres, Linux está en sólo un mísero 1,6% del total, pese a la caducidad de Windows XP que auguraba un futuro lleno de pingüinos.

Humor friki linuxero.
Es decir: para la gran mayoría Linux no existe o si acaso es "algo de frikis para ordenadores". Estoy de acuerdo en que mi parrafada sobre Skynet no ayuda a mejorar esa impresión. Aunque no me pongo las mallas de Star Trek para ir a las convenciones de fanses -no me quedarían bien- muchos amigos míos me consideran un friki. Y no porque haya visto TAS o me haya leído hasta el 6º libro de la trilogía de cinco de la Guía del Autoestopista Galáctico. No puedo evitarlo. Soy asín. Y ahora que ya sólo uso Linux, la paz ha llegado a mi escritorio.

Por supuesto, dentro del frikismo informático aún hay grados. Si ya de por sí usar Linux parece friki, porque es lo minoritario en el mundo del ordenador personal, dentro de eso lo más friki es elegir un escritorio minoritario dentro de Linux, como KDE. Y dentro de KDE, lo más friki es meterse con una distro talibán de KDE: Chakra Linux, en versión testing... Pero... ¿realmente Linux es sólo para frikis?
Mientras instalas Linux lo normal es que hasta
puedas seguir navegando por la red. En serio.

Pues lo sorprendente es que no. Hoy en día, pese a la fama que Linux tiene de "sólo apto para Sheldon Cooper", lo cierto es que una gran mayoría de distribuciones Linux están pensadas para facilitarnos la vida incluso a los que no sabemos mucho de ordenadores. En muchos casos son imágenes de disco que uno puede quemar en un DVD o grabar en un pendrive y luego arrancar con ellas en modo "live". Así se puede probar cómo funciona el sistema en nuestro ordenador (la live es un sistema completo que puede conectarse a internet, instalar programas e impresoras...). Y si nos convence, pulsar sobre un icono "instalar" en el escritorio. Un asistente gráfico nos guía a lo largo de unas pocas pantallas donde elegimos el idioma, la zona horaria, el teclado, el lugar de instalación (y nos permite crear las particiones manualmente, de forma guiada o usar todo el disco) y finalmente elegimos nombre de usuario. Se inicia la copia de archivos a partir del DVD o pendrive e internet según las opciones elegidas, y en poquísimo tiempo (entre diez y veinte minutos) ya tenemos Linux instalado y funcionando con un montonazo de programas.

Por suerte lo suelen poner en otros soportes.
El mismo proceso, en Windows, lleva más del doble de tiempo, con más pasos (como la clave de activación) y por supuesto el suplicio, una vez instalado el sistema, de buscar todos los discos o todas las direcciones de internet desde donde instalar los programas que necesitamos y los drivers adecuados para nuestro ordenador. Y el antivirus final.

En definitiva, una distribución de Linux podemos dejarla lista en apenas una hora o menos (si contamos personalización y algún paquete extra que descarguemos) mientras que dejar listo un equipo con Windows partiendo de cero puede ser cosa de una tarde entera o incluso varios días.

Si no fuera por esto,
Windows no sería
el rey del mambo.
Si os digo la verdad, la única versión de Windows que se instalaba de forma parecida a Linux (sin contraseñas, sin messenger ni añadidos, con todos los programas necesarios incluyendo grabador de DVDs, suite ofimática, etc) era ilegal: Windows UE. (Windows XP Unnatended Edition).

Es curioso que Windows tenga la fama de fácil que tiene. Realmente, si consideramos la facilidad para instalar de cero el sistema, la facilidad para instalar programas, o la facilidad para mantener sano el sistema, Linux gana por goleada. Únicamente el hecho de que Windows venga preinstalado en los equipos hace que siga percibiéndose como un sistema "fácil".

En la segunda parte os cuento qué hace a Linux tan sencillo -y agradecido- en el día a día.