Diversidad infinita en infinitas combinaciones

"Diversidad infinita en infinitas combinaciones".
El título de esta entrada es un viejo dicho vulcaniano. Quienes conozcáis las aventuras de Kirk, Picard, Sisko, Janeway o Archer sabréis qué filosofía está detrás de esa frase.

En el mundo humano, ese radical respeto por la diferencia apenas se encuentra en unos pocos países y en unos aún más escasos grupos humanos. Muy poca gente es capaz de ver la belleza de ese concepto. Para mí, por desgracia.



Takei, el "Sulu" de Star Trek, también
es un conocido activista LGTB.
En sí, la diversidad nunca me ha molestado -que yo sepa- en ningún campo. Ni en cuanto a la vida (la infinita diversidad de los seres vivos, evolucionando y diversificándose siempre), ni en cuanto a la cultura (infinita diversidad de las culturas humanas) ni en cuanto a la sociedad o a las características personales, incluidas las orientaciones religiosas o sexuales. Qué le voy a hacer: xenofobia, clasismo, integrismo y homofobia me parecen más cuestión de estupidez congénita que cualquier clase de "fobia" provocada por el miedo. Sólo soy capaz de ver riqueza y belleza en la infinita diversidad y en sus infinitas combinaciones. Quizá es que he nacido en el planeta equivocado.


Unpoco antigua la imagen, pero
más o menos sigue la cosa así.
Justamente, si hay un ámbito humano donde esa frase expresa bien la realidad es el mundo del Software Libre, y más específicamente el de GNU-Linux. A partir de unas pocas ramas iniciales hoy existen cientos, miles de bifurcaciones  que en su conjunto, aportan su granito de arena a la totalidad a través precisamente de su diversidad. Las distribuciones Linux, una de las causas de estupor para los novatos en este sistema operativo, son precisamente una demostración práctica de la diversidad de las ideas.

Pero curiosamente esta diversidad de las distribuciones Linux es la que hace a muchos poner el grito en el cielo. Porque la diversidad, por muy natural y posiblemente bella que sea, trae también una falta de unidad ante el enemigo. Según los agoreros de la "fragmentación", si Linux uniese esfuerzos para ser un proyecto monolítico conseguiría hacerse con el anillo de poder dominio del panorama del escritorio (en otros ámbitos sí que domina). Y probablemente sea cierto.




Pero es que (como bien dice este vídeo de Jenofonte) la misma naturaleza de Linux, con sus licencias que permiten retocar y reciclar el código y volverlo a sacar a la palestra con nuestras modificaciones, fomenta los "forks" o ramificaciones. Esto tiene su lado bueno y su lado malo. Seguramente, a menos que haya un cataclismo político y social, nunca será "el año de linux en el escritorio". Porque competir, compite mejor quien lleva la vida entera compitiendo
Apple es muy buena en la
"guerra de patentes"
que quien basa su éxito en colaborar.

Y es que en definitiva hay dos modelos de desarrollo, con sus matices y sus entreverados. Pero dos: competencia y colaboración.

Apple
sería el mejor ejemplo de desarrollo competitivo. Y GNU-Linux el de desarrollo colaborativo. Por supuesto, mis envidiados vulcanianos se basan en la colaboración y no en la competencia. Así han logrado llegar tan lejos y en paz, precisamente.
  1. Desarrollo competitivo.
    Apple es capaz de comprar una empresa que fabrica un programa para diferentes plataformas y automáticamente, "descontinuar" las ramas que no son MacOS. Esto ha ocurrido muchas veces y si bien a los usuarios de Apple no les molesta que lo haga Apple, sí les parece intolerable que otras empresas les dejen fuera.
  2. Desarrollo colaborativo.
    Cuando en Debian desarrollan una parte de software, probablemente se parte de un proyecto pequeñito, independiente. Luego alguna distro pequeña mejora el invento de Debian y finalmente Ubuntu lo continúa transformando. Mint recicla esa pieza de software para adaptarlo a su escritorio y puede perfectamente ocurrir que después Manjaro integre eso desde Mint y Arch finalmente acepte ese añadido a sus repos de AUR. Quién sabe... a lo mejor al final eso acaba siendo fusilado por Windows y MacOS. Sólo que en Apple dirán que es una novedad y que "su" invento revolucionará nosequé e intentarán denunciar a todo el que lo use...
Babuíno, muy parecido al papión, dando sus
argumentos en favor de Gnome.
A mí me parece mucho más lógico el colaborar para ir mejorando las cosas, anónimamente si hace falta, que entrar en guerras de competencia. Es un tic del capitalismo el alabar la competencia como motor de los cambios. Pero yo creo que es pura doctrina sin fundamento. Al final la protección de la competencia sólo provoca retraso en las mejoras, mientras que el modelo colaborativo permite ir mejorando muy poco a poco los productos. El modelo competitivo obliga a investigar por separado y en paralelo en lugar de compartir recursos para ir en la misma línea. Si la ciencia no fuera colaborativa aún iríamos en carros de vacas.


En realidad yo achaco ese afán por la competencia a nuestro pasado simiesco. Los monos pelean por la comida. No hay más descarnada caricatura de la Humanidad que ver cómo los papiones más fuertes acaparan piezas de fruta sin saber dónde meterlas ya, mientras sus crías reciben palos por intentar apañar algún resto. En este sentido entiendo la tendencia humana a competir, a hacer bandos y enfrentarse por un quítame allá esas bananas.

Guerras, guerras everywhere.
Sólo así entiendo que en el propio seno de la comunidad Linux surjan las rencillas y siempre por cuestiones técnicas que apenas deberían afectar a los programadores más implicados en los proyectos. Pero no. En los foros sobre Linux veremos siempre las típicas guerras entre usuarios por cuestiones como el nombre del sistema operativo, como mencioné en mi primer post, o sobre escritorios (Gnome y KDE) o sobre si vim es superior a emacs o al revés, si Ubuntu es o no el nuevo Maligno... yo he llegado a ver flamewars entre usuarios de Chakra y KaOS, que son dos distros muy relacionadas entre sí (bueno, espero no empezar una nueva guerra al decir esto).

¿Por qué tanta guerra? Damos un espectáculo bochornoso desde fuera. Entiendo que al fin y al cabo, como primates que somos, la confrontación es una necesidad instintiva. El macho alfa se encara al beta y le enseña sus enormes colmillos y la hembra hace lo mismo con su compañera. GRRRRRRRR. Pero en un mundillo que ha nacido gracias a que unos ingenieros y programadores decidieron colaborar y no competir, el emprender discusiones bizantinas y siempre por los mismos temitas es cuando menos estúpido. Muy estúpido.

Y sobre todo cuando es tan sencillo, si se tienen conocimientos suficientes, abandonar el proyecto matriz y ponerse con un "fork" propio. Por ejemplo: hay una distro pequeña pero muy seria llamada SolydXK que es un fork de LMDE con XFCE o KDE, que dejaron de desarrollarse oficialmente y que un programador llamado Schoelje decidió continuar de forma independiente. A su vez LMDE es un sistema basado en Debian pero que busca ser tan cómodo para el usuario final como Mint, que a su vez está basado en Ubuntu, basado en Debian...

Es la famosa infinita diversidad en infinitas combinaciones de Spock.